“La mirada de género es mirada de cuidado”

Arredo es una empresa con perspectiva de género y es una empresa diversa. Fernanda Manuel, Gerenta de Organización Personas y Sustentabilidad, habló con QUERIDAS sobre qué significa comprometerse con la igualdad de género y la diversidad, y por qué Arredo pretende dejar huella y liderar este cambio de paradigma en el mundo corporativo.

Por Micaela Kamien
10 de junio, 2019

Arredo-Fernanda-Manuel

Arredo es una empresa con perspectiva de género y es una empresa diversa. Fernanda Manuel, Gerenta de Organización Personas y Sustentabilidad, habló con QUERIDAS sobre qué significa comprometerse con la igualdad de género y la diversidad, y por qué Arredo pretende dejar huella y liderar este cambio de paradigma en el mundo corporativo.

¿Por qué Arredo decide ser una empresa con perspectiva de género?

Arredo lo decide por compromiso y no por obligación. Forma parte del ADN de Arredo, que es una empresa familiar, y desde sus inicios los fundadores estuvieron siempre muy cerca de las trabajadoras y los trabajadores, y de sus familias. Se construyó una relación de sensibilidad, de cuidado. Hoy le decimos mirada de género pero es cuidado. Es la mirada del cuidar al otro, la mirada sensible de cuidar los derechos de las personas. Y somos una empresa diversa.

¿Qué significa ser una “empresa diversa”?

No nos propusimos ser una empresa diversa: lo somos. El respeto por los derechos humanos y el fomento de una sociedad inclusiva son para nosotros valores transversales. Eso llevó a que las diferentes prácticas que fuimos incluyendo no generaran ninguna resistencia.

Arredo-Proyecto Dormir

Foto: Gentileza Arredo

Vimos los números: 65% de quienes trabajan en Arredo son mujeres, 48% de las mujeres son madres, y hay 2 personas trans que trabajan en Arredo. ¿Por qué en Arredo son mayoría mujeres?

El núcleo femenino es muy importante en Arredo. Un poco tiene que ver con el know how de la empresa, que está vinculado con el hogar; en algún momento el armado del hogar tuvo que ver con una tarea de mujeres. Hoy ya no. Ese núcleo femenino fuerte hizo que surgieran en el ámbito de trabajo problemáticas de mujeres, y nos fuimos haciendo cargo de las mismas. Fuimos transformándolas y fuimos devolviendo respuestas.

¿Cómo fue que decidieron implementar políticas para mujeres víctimas de violencia de género?

Surgieron dentro de la empresa casos muy complejos que nos despertaron la sensibilidad y la responsabilidad de querer dar una respuesta y solidarizarnos.  Abrimos esa posibilidad y comenzaron a visibilizarse varios casos de violencia doméstica. Estaba permitido hablar, estaba bien hablar y estaba bien pedir ayuda.

¿Cómo está funcionando el protocolo de violencia de género y las licencias por violencia que ofrecen?

Todo fue muy progresivo. En 2015 decidimos formar parte del grupo de empresas por la igualdad, que coordina Naciones Unidas, y empezamos a poner en palabras lo que estábamos viviendo: la violencia hacia la mujer. En 2016 empezamos a dar los primeros talleres internos de sensibilización de violencia de género, y lanzamos la campaña “Dormir”, con fotos de parejas diversas. Los protocolos fueron armados en función de la realidad que estábamos viviendo. ¿Cuál era esa realidad? Que las mujeres pierden el trabajo por esa problemática, porque no lo dicen y empiezan a faltar sin justificarse, porque no tienen justificativo, porque no están enfermas. Entonces, ¿qué necesitan? Licencias. Para hacer trámites, para ir al psicólogo, para ellas y para sus hijos. Y también prestaciones dinerarias. Porque algunas se tenían que mudar, otras necesitaban para el primer alquiler. Así que a partir de una buena práctica, lo plasmamos en un papel, para que sea visible y accesible para todas las personas de Arredo.

¿Aparecieron más casos de mujeres víctimas de violencia a partir del protocolo?

Sí. Empezamos con un caso complejo y a partir del protocolo se pudieron visibilizar diez más.

Arredo-igualdad-de-géneroFoto: Gentileza Arredo

¿Esas mujeres víctimas de violencia de género pudieron seguir trabajando en Arredo?

Hubo quienes estaban acompañadas y pudieron resolver el problema rápidamente. Otras que no. Depende de cada caso. Todas pudieron seguir trabajando en la empresa. Parte del ciclo de la violencia tiene que ver con el abandono del empoderamiento económico de la mujer. Cuando la mujer deja su trabajo queda en una situación de desprotección económica muy grande. Por eso nos enfocamos mucho en programas de empoderamiento económico. Además de las licencias, tenemos un programa de inclusión laboral para mujeres víctimas de violencia de género. Las beneficiarias del programa no trabajan en Arredo, hacen una práctica laboral en la empresa para después poder trabajar en otro lugar. Logran empoderarse nuevamente en una situación de trabajo.

¿Cómo trabajan el tema de la diversidad?

También fue algo natural. Una de las mujeres hizo todo su proceso de transición en Arredo. Una experiencia hermosa. Para su grupo, para todos. Junto con el Ministerio de Trabajo y otras empresas formamos parte de una comisión de diversidad. Ahí elaboramos un protocolo de actuación trans: ¿Qué hace una empresa si viene una persona y dice “quiero iniciar mi proceso de transición”? Es lo mismo que las licencias para mujeres víctimas de violencia de género: necesitan días para hacer su DNI, días de acompañamiento y también dinero. En otro de los casos, publicamos un aviso de búsqueda de personal y llegó a la entrevista laboral una mujer trans, con competencias excelentes. La mirada nuestra era sobre sus competencias. Fue muy natural. Hoy trabaja en Arredo, en el sector comercial.

¿Cómo trabajan internamente para haya aceptación y sensibilidad hacia el resto?

Desde 2016 ya llevamos 1500 horas de talleres de sensibilización. Son libres, son gratuitos, en horarios de trabajo.

¿Cómo son los porcentajes de mujeres y varones en los cargos directivos?

En el directorio, 1 mujer y 4 varones. En el nivel gerencial: mitad y mitad. En el nivel de jefes y jefas: hay más mujeres que hombres. En Arredo hay mujeres en puestos típicamente masculinos y eso también es cerrar la brecha de género. Por ejemplo: jefa de logística, gerenta comercial mujer, una ingeniera que es gerenta de producción.

¿Cuáles fueron las respuestas a las campañas de Arredo que tenían un enfoque de diversidad?

Excelentes. “Proyecto Dormir” ganó el Premio Lola Mora en 2016. En 2017 ganamos el Premio Creatividad Clarín con la campaña “Crear Hogar”. Y fuimos finalistas en el Premio Obrar por la campaña “Más días para cuidar”. Nos pone muy felices. Queremos dejar una huella. Somos conscientes de la responsabilidad que tenemos, hacia adentro y hacia afuera de la empresa.  Y no veo riesgos con este tipo de campañas. Veo éxitos.  

¿Cuánto influye que hoy seas vos, comprometida con las cuestiones de género e igualdad, quien está ocupando este rol en Arredo?

Para mí todo esto es pasión. Es mi compromiso también. El trabajo con la diversidad, con la igualdad, con estar cerca del otro, es un compromiso mío. El ser facilitador para lo que el otro necesita. Y mi compromiso es el mismo de la empresa. Entonces, es proponer y hacer. Estoy convencida: este es el camino.


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