¿Cómo romper con el binarismo mujer-varón?

¿Qué es la expresión de género? ¿Por qué nos creemos “binarios”? ¿Cómo se tiene que ver una mujer? ¿Y un varón? ¿No hay otras formas de ser varón y mujer? ¿Por qué se castiga socialmente a quien no encaja en ese binarismo? ¿Cuáles son los temores y prejucios? Hoy, 28 de junio, Día Internacional del Orgullo LGBTI, Anush Grati abre estos interrogantes y entrevista a personas que no se sienten parte de este binarismo opresor, siempre lejos de los deseos y la libertad.

Por Anush Grati
28 de junio, 2019

día orgullo lgbt

(Foto: Reina, María Angel, Lucas y Anael)

Este artículo comprende que existen identidades más allá del binarismo varón mujer, por lo que se utilizará una X en las declinaciones de género cuando sea necesario hablar de un colectivo genérico.

 

si no me pongo un bigote y un sombrero y un chaleco / si no me calzo borcegos y me afeito la cabeza / si no miro medio turbio me prendo un pucho y puteo / si no ando escupiendo el suelo capaz me baten princesa / si no me pinto los labios y las uñas y los ojos y no tengo en las mejillas un poquito de rubor / si no me zampo unas calzas que me ajusten la cadera / ni me calzo una pollera me tratan como un chabón si querés saber qué soy cómo soy cómo disfruto y cómo hago disfrutar / te vas a tener que animar

Bife, Canción “Me pongo”, 2017

¿Qué es esto de vernos, de leernos, “tradicionalmente binarios”? ¿Cómo se tiene que ver una mujer? ¿Cómo se tiene que ver un varón? ¿Por qué solo pensamos en vernos como un tipo de mujeres o un tipo de varones?

Estas preguntas me las planteo desde el comienzo de mi transición dentro de un mundo donde nos castigan si nuestrxs cuerpxs no lucen “hegemóniquxs” según el género que nos asignaron al nacer: si tenés pene sos nene, si tenés vulva sos nena (¿y las personas intersex dónde están?). Si sos nene: jeans, autitos, pelota, camisa y moño o corbata, colores monocromáticos como el azul, o el rojo o el negro, por ahí, si te arriesgás, un verde oscuro y algunos patrones a rayas; si sos nene: ocupá espacios, hace todos los deportes que quieras, dale a la papota que vas a quedar re musculoso; no importa tu conducta “los chicos siempre van a ser  chicos”, pelete y  demostrá tu liderazgo, nunca llores y mandátela con esa piba (siempre piba) incluso aunque no estés seguro. Si sos nena: pollera, cancanes, a veces jeans y chatitas, o tacos, colores estridentes, pasteles, aflorados, perfumados, piel completamente tersa, nunca “rellenitas”, la cocinita o el bebé de chicas; si sos nena: obediente, prolija, sensible y empática, siempre tenés que estar atenta a que todas las personas se encuentren a gusto a tu alrededor, si sos flaquita mejor y maquillada y con dientes perfectos y “en forma”; no hables muy fuerte, a veces tenés que “ser así” con ciertas personas y usar todo tu encanto para conseguir lo que querés.

Somos criadas, criades y criados en un sistema donde no solo se moldean, a través de construcciones arbitrarias, nuestros gustos y preferencias a la hora de vestirnos y presentarnos ante unx otrx; también nos moldean a la hora de comportarnos según quiénes somos y ante quiénes nos vamos a presentar.

Así, podríamos entender que la expresión de género es cómo nosotras, nosotres y nosotros mostramos exteriormente nuestra identidad de género, basándonos en construcciones sociales compartidas en un determinado contexto, nuestras expresiones físicas -como la ropa, el peinado, el maquillaje, ponernos o sacarnos los pechos, nuestra genitalidad-  las expresiones sociales -como el nombre y la elección de pronombres– y las formas en que nos relacionamos -cruzando las piernas o abriéndolas lo más que podamos, el haber estado acostumbradxs a que nos den siempre la palabra y poder decir lo que pensamos o el que siempre nos hayan dicho que nos quedemos calladitxs y un paso atrás- .

Algunos ejemplos de expresión de género son “tradicionalmente masculinos”, “tradicionalmente femeninos” o “tradicionalmente andróginos”. Y acá es cuando sabemos que el uso de las comas hace alusión a los estereotipos de cómo a los varones y las mujeres (¿dónde están en estas construcciones las identidades originarias y afroargentinas? ¿y las personas con discapacidad?) se nos dijo que teníamos que vernos en sociedad para ser aceptadxs, sin nunca preguntarnos ¿no puede haber otras formas de ser varón y mujer? ¿Por qué las personas, tanto queer como cis, sufren de violencia cuando no acaparan estas normas socio-culturales? ¿Desde cuándo nos remitimos a la biología y a la cultura para determinar nuestro destino? ¿Por qué si no soy como “lo que se espera” voy a ser considerada una persona “rara”? ¿Podríamos pensar que estas normas sociales y culturales nos meten en problemas cuando no las cumplimos? ¿Son una medida de seguridad? Y si lo son, ¿para quiénes es seguro mantenerse dentro de las cajas? ¿Y si nos salimos de las cajas?

Hay muchas formas de ser mujer, una definición por persona que se identifique como mujer, y hay muchas formas de ser varón, una por cada persona que se identifique como varón, y hay muchas formas de ser personas no binarias, de género fluido y/o trans, una definición por personas que se identifique como no binaria de género fluido y/o trans. Pero, ¿cuán genuinxs podemos ser cuando nos están encasillando y señalándonos con el dedo todo el tiempo cuando nos salimos de la definición hegemónica tradicional con la que se rige todo a nuestro alrededor?

Para intentar responder a todas estas preguntas, Anael (elle), Lucas (elle), María Angel (elle) y Reina (elle), me envolvieron en sus mundos y pensamientos al respecto de qué es la expresión de género y consecuencias materiales cuando nos “leen” ante lo que es visible en nosotrxs.

Algunas personas tienen la misma expresión de género todo el tiempo, mientras que otras pueden cambiar su expresión a lo largo del tiempo o según las circunstancias. Por ejemplo, alguien podría usar jeans holgados y camisetas que lucen andróginas la mayor parte del tiempo, pero usar vestidos y tacones altos en ciertos momentos en los que quiere lucir más femeninx. ¿no?  ¿Cómo es su definición de expresión de género?

María Ángel: Cuando pienso en el vestir, pienso en derechos: alimento, educación, vestimenta, vivienda, son algunos de los derechos que deberían estar cubiertos, donde el vestir además de satisfacer una necesidad básica también permite identidad. Expresar tu género es hablar de tu identidad. Y tan antiguo como la necesidad de vestir, de diferenciarnos de otros humanes. Para mí expresar mi género a través del vestir es la oportunidad de elegir lo que me identifica. Asimismo, la expresión de género va más allá del acto de vestir: cómo caminás, hablás o comés también expresan tu identidad y no pasa por algo material. La manera en que amás, que sentís, expresás emociones también es parte de esa expresión de género que aborda de lo más decorativo como el cuerpe a lo menos visible.

María Ángel me dijo que cuando escribe su nombre lo hace por separado “para que se lea así. Me resulta lindo, además siempre escriben mal mi nombre, y como sabes, es un nombre bi género. María, Angel se leen como nombres de género neutro dependiendo de cómo se los ubique; por ejemplo, Angel María se lee como nombre de ‘varón’.”

Por su parte, Anael siente que la expresión de género es “un constructo netamente cultural, una manera que tuvo y tiene una cultura determinada para caracterizar, estereotipar y disciplinar a las personas. Es un sistema históricamente opresor. De modo que si tendría que definirlo, diría que, dentro de su contradicción de campo opresor, también puedo ejercer mi libertad de ser quien yo quiero y al mismo tiempo liberarme de las normas impuestas. Estoy luchando desde mi lugar para que eso  (la opresión) deje de ocurrir. Hoy reflexionaba sobre lo vital que es visibilizarnos y ser todo lo que somos y vinimos a ser”.

Algunas personas experimentamos con la expresión de género con fines teatrales. En lo personal, me gusta personificar a un drag king llamado Hagop. Me visto con ropa tradicionalmente percibida como “masculina” –más allá de cuál sea mi identidad de género- y en el escenario Hagop intenta teatralizar todas las masculinidades con las que me gustaría rodearme, dejar de lado aquellas formas y conductas tóxicas que se enseñan como “masculinas” y que nos son impuestas desde todas partes, desde la cultura, los medios, lo social…  

En tu caso, Reina, ¿cómo te atraviesa tu personaje de drag queen a partir de tu arte?

Reina: Soy un varón cis. Me comunico por medio del arte bajo la identidad drag, pero en los formularios busco siempre el espacio “otro” para alejarme del masculino en lo simbólico y en cualquier ideario de quien me lee, porque el masculino me incomoda, en mi persona y en la ajena. Lo más importante que produjo el género en mi vida es ponerme en crisis. Tras años de negar mi condición de sobreviviente de abuso encontré en las manifestaciones de mi feminidad, aprendida de mis ancestras, la oportunidad de entenderme y ser honeste conmigo misme para salir de la depresión. Entonces nació Reina, un personaje como tantos, pero un personaje que podía recuperar mi verdad (que nunca había podido decir en voz alta) y que podía levantarse (como yo no había podido), que podía responder ante la agresión sin miedo y sin vergüenza (defenderme, al fin, como no pude), pero sobre todo como Reina me siento una fuente de amor, una figura maternal y una orgullosa hija de puta.

Por otro lado, la expresión de género, pensada de la mano de la identidad de género, no siempre pueden convivir. Por ejemplo, una persona a la que se le asigna el género varón al nacer puede identificarse como persona no binaria, pero, por no tener un espacio seguro para expresar su identidad de género por fuera de la masculinidad, habita en el rol social como varón y se presenta como todas las personas le dicen que un varón debe presentarse, a pesar de sentir una tensión y angustia entre su deber y su deseo.

Lucas: Yo entiendo la expresión de género en iguales partes, en relación a lo que aprendí gracias a los estudios de género y la teoría queer, y por mi propia experiencia como persona no binaria. Lo hago como todos aquellos actos, decisiones, expresiones lingüísticas que muestran el género que viene a determinar el cuerpo del sujeto. En mi caso, una expresión de género andrógina salta a contrarrestar una socialización masculina que me fue impuesta al leer mi genitalidad como tal. Por ello, la forma en la cual dicho género se expresa frente a todos los sistemas que nos determinan como sujetos. Siempre estoy analizando cómo se representa mi género en mis círculos, y muchas veces incluso cómo es que los demás lo perciben. Para mi día a día tengo una parte que depende de la repetición de actos cotidianos y, por otra parte, más pensada y constantemente analizada, intento hacer de mi expresión de género mi lucha contra la opresión.

Sabemos que la duda, la incertidumbre, lo desconocido puede causar temor. Entonces, ¿qué les dirían a las personas que recién están empezando a adentrarse en el concepto de expresión de género?

Anael: Que, indudablemente, se aventuren y se deconstruyan. Que es clave para un presente social más sano.

Reina: Las personas nos realizamos en conjunto. Cada une puede definir su propia condición de existencia, pero requiere compartirla. Seamos una fuente de amor y disolvamos las ideas que limiten o que inspiren miedo.

María Ángel: ¿Qué le diría a alguien que escucha por primera vez el término? Que es posible que lo haya vivido desde siempre y que ahora tiene un nombre.

Lucas: Que piensen tanto en todo aquello que hacen de manera inconsciente como en todos aquellos actos que hacen que la sociedad las trate de determinada manera u otra. Ahí está su expresión de género.

 

En el marco de esta nota, nos parece importante recordarles a nuestras lectoras, lectores y lectoris que este 28 de junio no solo se conmemoran 50 años de Stonewall, cuando una mujer trans afrodescendiente, trabajadora sexual y VIH+  dio un primer paso al frente, sino que también, este mismo viernes, se lleva adelante la 4° marcha plurinacional contra los travesticidios y transfemicidios.


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