Se fue el año verde

Nos dejó valentía y sororidad. Potencia en las calle. Palpitamos el aborto legal, seguro y gratuito. Hicimos polvo el tabú del aborto y los abusos. El país se llenó de Thelmas y ya no nos callamos más. Aquí, un fugaz recorrido por el año de los pañuelos verdes, y una línea de largada que nos encuentra con más fuerza y conscientes de que a esta ola feminista no la para ni un huracán.

Por Micaela Kamien
1 de enero, 2019

ola verde marcha ni una menos

(Fotos: Juana Ghersa)

Se fue el año más verde.  El año en que palpitamos el aborto legal, seguro y gratuito en la puerta de Diputados. El mismo año que lloramos cuando los senadores nos arrancaron la ilusión. El año en que la palabra aborto dejó de ser tabú. A B O R T O. Así, en voz alta, las seis letras juntas que perdieron la vergüenza.

Se fue el año de Thelma, de todas las Thelmas. El año en que todas nos animamos a contar los abusos vividos: lo hablamos en las esquinas, en las plazas, en la fila del supermercado, en las oficinas, en la mesa del domingo. El año en que decidimos que ya no nos callamos más.

Se fue también el año de la Ley Micaela, para que todos los funcionarios públicos deban capacitarse en género, y comprendan de una vez por todas que cuando decimos “no” es “no” y no significa “quizás” ni histeria; que entiendan que el que convida Cindor también puede violar; y que graben en sus cabezas que las víctimas de las violencias machistas hablan cuando pueden, si es que un día pueden.

El 2018 también es el año en que el lenguaje inclusivo empezó a dejar de pedir permiso y a hablar por todes y para todes. Mal que le pese a la Real Academia Española que aún se cree dueña de las palabras.

ola verde feminismo ni una menos

Se fue el año en que verde y celeste ya no podrán pintar juntos. Ni carteles ni murales ni caricaturas. Empujó con fuerza, como contracara de libertad y derechos, el movimiento de los pañuelos celestes “pro vida”, contra el derecho al aborto legal, contra la maternidad deseada, y contra la educación sexual integral, un triunfo que ya habíamos conseguido.

Entre las baldosas salieron del piso aires de iglesias contra los feminismos que crecían en las veredas.

Y, a pesar del huracán feminista, los femicidios no se detienen y hasta redoblan su halo sangriento.

Sin embargo, todos ya saben, ya sabemos, que esta ola verde ya no se detiene. Como un tornado que se envuelve sobre sí y se carga a todo lo que tiene a su alrededor, la ola verde feminista no tiene quién la frene.

 

QUÉ NOS DEJÓ EL AÑO VERDE

Ya nos sabemos más fuertes.

Thelma fue Thelma porque detrás la sostuvo un colectivo de mujeres, las Actrices Argentinas, que no le suelta la mano y le hace frente al patriarcado, a la justicia machista y a la cara lastimosa de Juan Darthés en el programa de Mauro Viale.

“Yo te creo” es la consigna que todas llevamos implícita. Basta mirarnos para apoyarnos. Basta ver un pañuelo verde colgando de cualquier mochila o cualquier cartera para sabernos juntas. Es el pañuelo de la empatía. La bandera de la sororidad.

Nadie nos enseñó el significado de este símbolo que se consigue entre los vendedores ambulantes del centro, en la boca del subte. Es como la lengua materna: se mama, se aprende sin darse cuenta. Nadie nos explicó que pañuelo verde es sinónimo de libertad, de sororidad. Pañuelo verde es mucho más que aborto legal, seguro y gratuito. Es comunión de mujeres libres. Es credencial de mismo idioma. Por eso, los pañuelos verdes no se guardan. Porque aún no conseguimos el aborto legal, ni el derecho al goce pleno, ni paridad salarial, ni igual representación en sindicatos, en partidos políticos, en la educación, en los ministerios, en los deportes, en la sexualidad libre y sin prejuicios.

El pañuelo verde es el carnet del idioma feminista: el que va a seguir reclamando por la libertad y el fin del patriarcado.

ola verde feminismo ni una menos

Lo que aprendimos con la campaña por el aborto legal, la denuncia pública de Thelma, las marchas del Ni Una Menos, y las calles verdes, es que ya no nos callamos, y ahí está la fuerza más fuerte. Desde el grito verde podemos pedir justicia y cambios institucionales. Y hasta que eso llegue, mientras tanto, ya estamos más fuertes. Y sin miedo.

Es el colectivo de mujeres el que sostiene la fuerza del huracán verde. Y a eso pueden ponerle trabas, pañuelos celestes y senadores añejos, pero ese grito ya no se calla.

Es un grito que caló hondo en las pibas, en las nuevas generaciones de mujeres fuertes. Es la revolución de las hijas, como tan bien le salió contarlo a Luciana Peker. Las pibas no son las pibas que éramos las que ya no somos pibas. Ellas se hicieron pibas al son de las marchas del Ni Una Menos y la lucha por el aborto legal, que no sólo no es más tabú sino que es bandera que flamea alto en la plaza. Y a las pibas no las para ni un huracán.

Algunas ‘maestras’ nos dejaron frases del 2018 que valen como lección:

“Que la mujer del futuro no sea el hombre que estamos dejando atrás” (Rita Segato).

“El escrache tiene razón de ser cuando los canales institucionales están cerrados”. (Diana Maffía).

Feminismo no es lo opuesto de machismo. Y mientras las instituciones no respondan a las necesidades de las mujeres y las identidades de género disidentes, habrá escraches y hombres temerosos. Porque el miedo se dio vuelta.

Y, como ocurre con los grandes cambios sociales, hay idas y vueltas, crisis y movimientos revolucionarios, acciones pendulares, marcha y contra marcha, hasta que llegan tiempos de mayor calma (y menos escraches). Los melones que se cargan en el carro se van acomodando cuando el carro anda. El mismo movimiento los acomoda.

Hoy, nuestra fuerza es el movimiento de mujeres, el pañuelo verde, el grito que hace temblar el piso y nos permite soñar con un mundo más justo y más libre. Hacia allí vamos, 2019.


Compartí

Compartir en Facebook!Compartir en Twitter

Compartí

Compartir en Facebook!Compartir en Twitter

Comentá

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Aquellos comentarios que incluyan insultos, sugieran o estimulen acciones violentas o inapropiadas serán eliminados, y su autor/a estará inhabilitado/a para volver a publicar comentarios en este sitio.

Comentá

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Aquellos comentarios que incluyan insultos, sugieran o estimulen acciones violentas o inapropiadas serán eliminados, y su autor/a estará inhabilitado/a para volver a publicar comentarios en este sitio.

Tus comentarios:

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *